Nuestro cuerpo es una fuente de inteligencia emocional y de conocimiento intuitivo, el problema es que la mayoría no lo sabe aprovechar. Muchos de nosotros vivimos en nuestra cabeza, dejando de lado y perdiendo el contacto con nuestro cuerpo y sus señales.
Nuestro cuerpo nos llena de información, sensaciones, emociones y sentimientos que nos orientan en lo que deberíamos hacer o qué decisiones debemos tomar. Nuestra mente consciente es solo una parte pequeña de la inteligencia emocional, siendo el subconsciente una parte muy grande y con mucho poder. Comenzamos a obtener acceso a nuestra guía corporal cuando empezamos a desarrollar la conciencia hacia nuestro interior, prestando atención a lo que nuestro interior nos comunica a través de nuestro cuerpo físico.
Es un error utilizar nuestro cuerpo solamente como vehículo para movernos en la vida, sino que debemos considerar lo que nos comunica. Si nunca has prestado atención a las señales de tu cuerpo, no solo no podrás aprovechar su orientación, sino que estás en grave riesgo de ignorar mensajes críticos de tu salud física. Es muy común que las enfermedades se manifiesten por falta de atención a las necesidades físicas, mentales y espirituales.
Para despertar la comunicación con tu cuerpo, debes comenzar a prestar más atención a él. Esto se hace una forma consciente y a través de la meditación. También se logra día a día, prestando atención las respuestas de tu cuerpo y los sentimientos que estas recibiendo. Siguiendo en la práctica lograras encontrar un significado y lo que tu interior te comunica a través de sensaciones y emociones. Son indicadores personales para ti y muy diferentes para otras personas. Es un lenguaje personal que solo tú lo conoces. Poco a poco verás cómo se desarrolla la inteligencia emocional que puede ofrecer tu cuerpo.
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